
EL ASCENSO EN POLITICA
Nací en un barrio proleta
por Santiago sur poniente,
vecino de doña Juanita
y de un basural maloliente.
Estudié en liceo fiscal,
le hice a la marihuana,
llegué hasta cuarto medio
y se me terminaron las ganas.
Empecé a sacar la vuelta,
a pararme en la esquina
y por más que me encachaba
nunca me pinché una mina.
Mi viejo me echó de la casa.
No quiero vagos me dijo.
Que poco instinto paterno,
para tratar así a un hijo.
Trabajé en muchas movidas,
le hice harta pelea,
hasta que al final aprendí
que el trabajo es cosa fea.
¡No quiero ser un mediocre!
me dije un primero de mayo,
ser proleta no tiene brillo,
yo ya hice el ensayo.
Quiero andar en cuatro por cuatro,
tener casa en Mantagua,
esquiar en Valle Nevado
y pasearme por Cachagua.
Hablé con una capo político
que conocí un buen día.
Le dije yo soy del pueblo,
pero también cambiaría.
Me dijo Ud. es ambicioso
y se ve muy decente,
es lo que quiere el partido.
Voy a tenerlo presente.
Me llamó un día de Julio,
cuando el mes ya estaba al final.
Me dijo ¡es una emergencia!
¡lo tiramos pa' concejal!
Gané con trescientos votos
por eso de la binomial.
Ya estamos partiendo me dije,
es la vida , mal que mal.
Estando ya en la alcaldía
olvidado de mi pobre rancho,
me di cuenta que en política
hay que tener cuero'e chancho.
Un día saltó un cuico y me dijo
vos soy un ñato picante,
pero si te querís arreglar,
echemosle pa'elante
El trabajo se puso pesado,
había mucha reunión.
Me dije ladinamente,
ésta ya no es mi cuestión.
Hablé con mis nuevos amigos,
macucos por definición.
Me dijeron al tiro los gallos,
lo tuyo es la dirección.
Buscaremos en el gobierno
y en el aparato fiscal,
pero pronto va a estar compadre
en la dirección estatal.
Tendrás un futuro brillante,
allá la plata chorrea,
total el cobre va en alza
y el PIB ya no flaquea.
Estando ya en el gobierno,
en mi puesto de Sub Director,
tenía viático libre
y mi ministro protector.
Me aplaudían por ser ingeniero
y magister en salú.
Yo me quedaba calladito,
no tengo ni la PSU.
Cansado de tanto alboroto
y buscando algo más rentado,
tomé una decisión soberbia
¡me tiro pa' diputado!
La cosa no era tan simple,
había que meterle billetes.
Decidimos con mi equipo
aprovecharnos de los pobretes.
La imaginación no faltó,
creamos un plan brillante.
Inventamos un programa
para darle empleo al cesante.
La cosa era muy sencilla,
un puerta a puerta y un beso,
pero al final del chamullo
nos robamos hasta el último peso.
Lo decían las encuestas,
yo no salía de mi asombro.
Cuando fueron las elecciones,
gané con un chancho al hombro.
Después de algunos debates
y de dormir mucha siesta,
sentí que ya había cumplido
y me apronté pa' otra apuesta.
Salí a recibir consejo,
revoloteé como picaflor,
cuando uno me dijo a la oreja,
¡la papa es ser Senador!
Allá vamos, me dije sonriendo,
que le hace el agua al pescao.
Total hay re tantos giles
que me van a sacar soplao.
De Diputado a Senador,
no hay mayor cambio social,
pero la diferencia estriba
en un billete mundial.
Hoy viajo a Valparaíso
en Mercedes con chofer.
No pesco ningún proyecto
por que apenas sé leer.
Con tanto sacrificio a cuestas,
viviendo en el sector oriente,
ya no quiero ni acercarme
a mi viejo barrio poniente.
Con un todo terreno a la puerta,
mis hijos en colegio pagao,
con tres nanas en la casa
y con el paniso arreglao,
bebiendo mi wisky escocés
con harto hielo crujiente,
me digo con arrogancia
¡ ME TIRO PA' PRESIDENTE !



























El árbol de los amigos
Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices
por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar,
mas otras apenas vemos entre un paso y otro.
A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.
Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos.
El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá,
que nos muestra lo que es la vida.
Después vienen los amigos hermanos,
con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros.
Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos,
los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino.
A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón.
Son sinceros, son verdaderos.
Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.
Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón
y entonces es llamado un amigo enamorado.
Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.
Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo,
tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas.
Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro,
durante el tiempo que estamos cerca.
Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes,
aquellos que están en la punta de las ramas
y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas,
algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.
Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca,
alimentando nuestra raíz con alegría.
Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.
Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad.
Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única.
Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.
Habrá los que se llevarán mucho,
pero no habrán de los que no nos dejarán nada.
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida
y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad
Te deseo lo mejor para ti mil besos de tu amiga Española
Maria LLácer